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Bush
petrolero
Los primeros pinos que hizo el actual presidente Bush en negocios
de petróleo fueron con pequeñas compañías
de su familia en Texas, pero casi siempre con saldos negativos.
En 1984, siendo propietario de Bush Exploration (resultado
de diversas otras empresas suyas entradas en crisis), decidió
fusionar ésta con otra –también–
pequeña compañía de exploración
llamada Spectrum 7, de la cual pasó a ser presidente.
Ésta, igualmente, pronto entró en crisis dificultándose
su supervivencia, a pesar de que controlaba 180 pozos en Texas.
La salvación la constituyó, en 1986, la compra
de acciones de Spectrum 7 por parte de Harken Energy Corporation,
fusionándose. Gracias a esto el actual presidente Bush
acabó convertido en uno de los propietarios de la nueva
firma.
Debido a que durante el gobierno de Busch (padre) se otorgó
a Harken un contrato por 35 años en Bahrein, en el
Golfo Pérsico, por encima de multinacionales con mayor
experiencia, influyentes medios de comunicación como
la revista Time se preguntaron cómo una empresa sin
prestigio internacional había sido utilizada por el
hijo del presidente para especular y enriquecerse. La investigación
no terminó en sanción alguna contra los Bush,
pero el debate ético no dejó bien parada a la
familia presidencial. Para los analistas de la prensa y para
la opinión pública en general no cabía
duda de que el interés patriótico había
sido manipulado cuando los intereses financieros de la familia
presidencial estaban muy cerca del frente de combate. (Harken
estuvo entre las empresas que contribuyeron a la financiación
de las dos campañas presidenciales de Bush padre, e
hizo lo mismo con las del hijo: para la gobernación
de Texas en 1994 y en 1998, y para la presidencial en 2000.)
Los cargos de tráfico de influencias contra Bush Jr.
se repitieron en 1994, cuando siendo candidato a la gobernación
de Texas el semanario neoyorquino The Nation lo acusó
de presionar al ministro de Obras Públicas de Argentina,
Rodolfo Terragno, para que le adjudicara un contrato de gas
a la multinacional Enron, una de las compañías
que habían aportado recursos a su campaña electoral.
El gobierno de Raúl Alfonsín no cedió
a las pretensiones de Bush, pero más tarde, durante
la primera administración de Menem, amigo de los Bush,
la construcción del gasoducto entre Argentina y Chile
le fue entregada en concesión a Enron.
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