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Impactos
de la actividad petrolera en Costa Rica
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actividad petrolera que se pretende desarrollar en Costa
Rica tiene muchos impactos que no se pueden traducir en
dinero pues se trata de la vida, la sociedad, la cultura,
la naturaleza. |
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En
el Caribe existen importantes riquezas naturales como los
arrecifes de coral, pastos marinos, manglares. También
valiosas especies de peces comerciales, tortugas, delfines,
etc.
Sabemos, por la experiencia de otros países, que la
actividad petrolera afecta a muchas otras actividades que
dificilmente pueden convivir con la misma. Ya sea por la declarada
“contaminación de rutina”, que existe en
toda exploración petrolera, como por un eventual derrame.
Los riegos que la actividad conlleva deberían estar
correctamente evaluados en el Estudio de Impacto Ambiental
(eia) presentado por la empresa petrolera, pero las limitaciones
de este documento nos llevan a temer por la seguridad de nuestros
recursos.
Importancia de los arrecifes de coral
En la costa caribeña existen los arrecifes coralinos
más diversos, más productivos y mejor desarrollados
de Costa Rica, que se agrupan en tres bloques:
• Moín-Puerto Limón-Isla Uvita.
• Cahuita, el más grande de los tres.
•
Puerto Viejo-Punta Mona, el más diverso, protegido
parcialmente por el Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.
Estos ecosistemas son refugios y semilleros de especies de
flora y fauna, incluyendo peces de valor comercial que viajan
a otras áreas donde la explotación está
reduciendo el recurso. Internacionalmente, estos arrecifes
actúan como puentes entre los arrecifes de Nicaragua
y Panamá.
Son también importantes atractivos turísticos
en el Caribe sur; incluso la economía de la comunidad
de Cahuita depende de los ingresos generados por su arrecife
de coral.
Los arrecifes de nuestra costa Caribe ya no pueden soportar
más presiones, pues en los últimos años
se han visto afectados por el terremoto de Limón de
1991, el fenómeno del Niño, enfermedades, mortalidad
masiva de erizos. También han sufrido por el abuso
en ciertas actividades productivas, desechos, contaminantes
y sedimentos terrestres.
Riesgos
En
el atlántico panameño se han producido dos grandes
derrames: en 1968 un buque dejó escapar 3 millones
de litros de petróleo, en 1986 un tanque se rompió
liberando 8 millones de litros en la bahía Las Minas,
una zona muy similar a nuestras costas caribeñas. Los
estudios hechos después de este tipo de accidentes
han revelado cómo el petróleo afecta a corales,
tortugas, manglares y otros organismos.
Cuando el petróleo entra en un arrecife de coral tiende
a concentrarse en las “piscinas” donde el oleaje
es más débil. La diversidad biológica
se pierde pues cuando el coral muere el sustrato calizo es
ocupado por algas y los animales que viven en el coral mueren.
Cuando las consecuencias no son letales, el coral queda enfermo:
se blanquea, se inflama, se infecta con bacterias.
El pasto marino puede llegar a morir, pues el petróleo
contamina las hojas. En los manglares el petróleo contamina
y puede llegar a matar las raíces, afectando toda la
fauna que vive en ellas.
No tiene que llegar a darse un derrame de grandes magnitudes
para que el ambiente sufra: una plataforma exploratoria siempre
genera contaminación “de rutina”, como
resultado de los fluidos y desechos de perforación,
aceites y combustibles manipulados y transportados durante
el período exploratorio.
Riquezas biológicas
Mar adentro, a lo largo de la costa, se encuentran importantes
campos de pastos marinos. Estas plantas producen gran cantidad
de oxígeno y son el equivalente a los bosques en la
tierra.
Al sur de la costa, en Gandoca-Manzanillo viven diferentes
especies de delfines; éste es el única lugar
en el mundo donde se ha visto el cruce entre el delfín
tucuxi, de agua dulce, y el delfín bufeo o nariz de
botella, propio de aguas saladas.
Gandoca también es especial porque allí se encuentra
el manglar más extenso y menos alterado de nuestra
costa Caribe sur, ocupa 2,5 hectáreas. En sus raíces
viven ermitaños, algas, esponjas, cangrejos y moluscos.
Allí se ubica el único banco natural de ostión
de mangle del Caribe de Costa Rica.
Impactos sociales
Los impactos sociales de proyectos de tal magnitud son enormes.
Desde el cambio de hábito de las personas originarias
de la zona, el desempleo que podrá producir (al eliminarse
puestos de trabajo en pesca y turismo) o los pequeños
y pocos empleos que puedan provenir del desarrollo petrolero
(mano de obra barata por poco tiempo) afectarán directamente
en la población.
Las relaciones sociales tradicionales serán alteradas.
Muchos pobladores venderán sus propiedades. La inmigración
y emigración se darán en forma desplanificada.
Habrá trastornos urbanísticos. Asimismo, la
desilusión ante falsas expectativas (como la muy promocionada
generación de empleo) puede generar tensión
y conflictos sociales al no verse concretada.
Aumentará la brecha entre ricos y pobres. Surgirá,
además, nuevos problemas sociales y acrecentamiento
de los actuales (delincuencia, vivienda precaria, salud, servicios
básicos no resueltos, etc.).
Pescadores en peligro
La actividad pesquera genera entre 600 y 800 empleos directos,
según la temporada.
En toda la región se encuentran más de 200 embarcaciones
pesqueras. Cada una brinda empleo a un promedio de tres tripulantes,
el cual sube a 4 en los meses de octubre a enero.
En Limón, Moín, Portete, Puita y Cieneguita
hay unas 145 embarcaciones pesqueras. Barra del Colorado es
el segundo centro pesquero, pues allí se ubican 53
embarcaciones, a las que se suman otras cinco de Tortuguero
y Parismina. En el Caribe sur se reportan menos de 10 embarcaciones.
Es decir, la actividad pesquera concierne principalmente al
Caribe norte y a Limón y sus alrededores.
Precisamente
en esa región de Limón y el Caribe Norte es
donde se pretende levantar una plataforma de exploración
petrolera.
Por otra parte, el aprovechamiento comercial de especies como
langosta, pargo, macarela, tiburón y camarones, entre
otras, suma alrededor de 1500 millones de colones.
Los impactos que podría sufrir esta actividad no están
bien analizados en el eia de Harken, porque no toma en cuenta
que todas esas especies tienen ciclos anuales y se limita
a un análisis de unos cuantos meses. Deberían
haber estudiado la actividad pesquera por lo menos durante
un año.
El estudio debería indicar, por ejemplo, cómo
la “contaminación de rutina” puede afectar
a la pesca. Incluso, considerar los impactos en caso de un
derrame de grandes proporciones. Se sabe que cuando estos
accidentes ocurren las autoridades sanitarias declararan una
veda en el consumo de pescado.
Tenemos la mala experiencia de las 20 mil detonaciones que
Harken Energy realizó durante el estudio de reflexión
sísmica. Como la empresa no hizo estudios previos sobre
las poblaciones de peces, no sabemos la magnitud del daño
causado, esto no puede volver a ocurrir.
Más dudas
Científicos nacionales y extranjeros que han analizado
el Estudio de Impacto Ambiental (eia) y el Anexo de aclaraciones
solicitado por el minae han señalado que el documento
fue elaborado apresuradamente, contiene información
contradictoria, irrelevante, desactualizada, errónea,
o simplemente falta información.
No se aclara cuál es la abundancia de peces en el área
del proyecto. Sin esa información no se pueden estimar
los posibles impactos. La empresa dice que realizará
un monitoreo de pesca en los alrededores de la plataforma,
pero no indica cómo se va a realizar ni cuáles
especies de peces va a tomar en cuenta.
Se dice que la exploración no tendría efectos
en Cahuita, pero anexan un mapa donde se ve claramente que
en caso de un derrame el petróleo puede llegar al arrecife
de Cahuita.
¿Y en caso de accidentes? Se afirma que un equipo de
especialistas en derrames podría llegar al sitio del
accidente en tres horas. Pero en ese tiempo el petróleo
puede llegar a la playa.
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