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Crónica
de la audiencia pública en Limón
Mauricio Alvarez
El autor es coordinador de Oilwatch Costa Rica y estudiante
de Geografía de la UCR.
Las audiencias públicas
La Audiencia Pública es un mecanismo de participación
que tiene como objetivo que la autoridad encargada de tomar
una decisión administrativa o legislativa escuche las
opiniones de toda la ciudadanía interesada en un tema
particular, buscando comunes denominadores y tratando de llegar
de este modo a la mejor decisión posible.
A través de este mecanismo participativo, se intenta
involucrar a los destinatarios de una decisión en el
proceso mismo de su diseño, logrando que la autoridad
cuente con toda la información y puntos de vista existentes
respecto del tema en cuestión, obteniéndose
así una decisión de mayor legitimidad mediante
la más amplia publicidad y transparencia, permitiendo
a la gente transmitir a las autoridades todas sus sugerencias,
críticas y propuestas y, a su vez, el encargado de
tomar la decisión conocerá de modo directo la
posición de la población respecto del tema tratado.
El camino a la audiencia
No fue un espacio fácil de conseguir; costó
más de veinte meses desde que un grupo de pobladores
de la provincia de Limón insistieran por medio de recursos
de amparo, dictámenes técnicos ambientales y
diversas manifestaciones, en el derecho de ser consultados
sobre la conveniencia o no de la exploración y eventual
explotación petrolera en nuestro país. La Secretaria
Ambiental Técnica Nacional (setena) finalmente accedió
a convocar a una audiencia pública.
Por la mañana los primeros que pudieron pasar el portón
de entrada fueron los contratados por la empresa que iban
rigurosamente uniformados, con vistosas camisetas donadas
por la empresa que decían “Sí al progreso”.
El grupo estaba constituido fundamentalmente por personas
pagadas por la empresa.
Fue fácil identificar a muchos “matones”
contratados para la ocasión; muchos de ellos portaban
armas peligrosas; la policía decomisó bastantes
cuchillas y cuchillos.
Mientras tanto, el grupo opositor fue llegando como pudo,
ya que la empresa y setena aseguraban el transporte desde
Limón, pero, cuando se quiso tomar el bus se amenazaba
con que si no se ponía la misma camiseta de “Sí
al progreso” no se podían subir al bus; lo mismo
sucedió con los alimentos, el agua y los refrescos.
Las comunidades indígenas y del Caribe sur contrataron
buses para llegar a este lugar y fueron llegando después
de la gente de la empresa. Esto hizo que cuando quisieron
tomar espacios, los adversarios los insultaron y empezara
la confrontación.
La audiencia
La audiencia, que estaba citada a las 9 am, fue interrumpida
a las 10.30 por un corte en el fluido eléctrico (una
falla de fusibles del local). Hubo más de 214 personas
como parte del expediente y público que solicitó
la palabra. En ese momento, sin fluido eléctrico, se
vivieron los instantes más fuertes cuando el grupo
opositor empezó a manifestar su posición y el
grupo contratado por la compañía respondió
con insultos y amenazas. La fuerza pública hizo un
cordón entre ambos, con ayuda del Defensor de los Habitantes.
Llegado el medio día se reanudó la audiencia
con las presentaciones, primero de la empresa petrolera y
luego de las comunidades organizadas en contra de la actividad
de exploración y explotación petrolera. Los
tiempos permitidos para integrantes de adela se redujeron
a 1.5 minutos por persona, mientras que al público
en general, donde participaron los contratados por la empresa
le correspondían 3 minutos por persona.
Muchas voces en contra
Las personas simpatizantes de la campaña de adela (Acción
de Lucha Antipetrolera) con mucho colorido, banderas, lazos
con la bandera nacional, afiches y calcomanías, sumaban
300 personas entre activistas universitarios y pobladores
de la provincia de Limón.
De manera muy profesional se presentaron ante el público
los diferentes impactos, los grandes vacíos del estudio.
Didiher Chacón, biólogo marino, coordinador
de la Red Regional para la Conservación de las Tortugas
Marinas en Centroamérica, presentó los diferentes
sitios vulnerables frente a un derrame petrolero.
Sebastián Troëng presentó los impactos
generales y específicos de la actividad, así
como las principales conclusiones de los más de 15
informes presentados contra el estudio de impacto ambiental
de la compañía. Luego habló la bióloga
marina Ana Fonseca, especialista en arrecifes coralinos.
El sector turismo también se pronunció sobre
las preocupaciones y su oposición rotunda: “en
ningún sitio eco-turístico hay plataformas petroleras”.
Estas participaciones se hicieron en el marco de un incesante
acoso, con insultos, gritos y descalificaciones de todo tipo,
sin que el secretario de setena hiciera algo para exigir el
debido respeto a los participantes. A los indígenas
les insultaron y acosaron para inhibir su participación
provocando tanto miedo que un guía de Manzanillo no
pudo pronunciar ni tres palabras, debido a los insultos que
los contratados de la compañía le gritaban.
El
sector pesquero también presentó sus objeciones
al proyecto y al estudio, pese a que el día anterior
fue amenazada la familia de un dirigente para que éste
no participara.
La licenciada Rosa Bustillo representante del Corredor Biológico
Talamanca Caribe invitó al director del Área
de Conservación Amistad Caribe, Edwin Cyrus, a responder
si esta instancia tenía la capacidad de monitorear
y controlar una posible actividad petrolera. El señor
Cyrus respondió honestamente, diciendo, “si no
controlamos las actividades que se dan en este momento de
deforestación y caza ilegal, ¿como vamos a poder
con otra nueva?”
Los impactos sociales también fueron evaluados. La
ley de Biodiversidad es muy clara en su artículo 94;
“la evaluación de impacto ambiental en materia
de biodiversidad debe efectuarse en su totalidad, aún
cuando el proyecto esté programado para realizarse
en etapas”.
Un residente de Talamanca, de origen estadounidense, informó
cómo dentro de eu.uu. tampoco se permíte actividad
petrolera dentro de un radio de 100 millas de áreas
protegidas.
Además de adela, otros sectores e instituciones como
el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Costa Rica
(sindeu), la Iglesia Católica, la Asociación
de Profesionales del Limón y gran cantidad de personas
se pronunciaron en contra del proyecto.
Pocos argumentos a favor
Los dirigentes de los ex muelleros y ferroviarios que se manifestaron
a favor del proyecto petrolero levantaron un solo argumento,
el del empleo. Ante esta difícil realidad del empleo
en Limón vemos como la compañía está
entrando a jugar con un tema muy delicado y que por la realidad
del proyecto (no más de 100 empleos) va generar una
frustración y un impacto negativo en los empleos de
turismo y pesca, y tan es así, que el Sr. José
Joaquín Correa dijo que si los ambientalistas le garantizan
400 empleos se les daría el apoyo y se le ratiraría
a la Empresa.
Caben las siguientes reflexiones: ¿Por que setena permitió
a los pro-petroleros referirse a cosas que no tienen que ver
con el tema del eia? El secretario general de setena, adelantando
criterio, subrayó en un medio de comunicación
la importancia del trabajo para la zona, pero cabe preguntar:
¿Acaso el trabajo de setena no es velar por el medio
ambiente y no resolver el problema de trabajo en Limón?
El balance
Las condiciones hicieron difícil la realización
de un debate técnico de alto nivel en información,
ya que la estrategia de la compañía fue no entrar
en un debate serio de ideas y propuestas, y boicotear las
presentaciones de los técnicos que presentaban objeciones
al proyecto.
Hubo una falta total de información de los procedimientos
para los participantes. Incluso la Municipalidad de Talamanca,
que está en el área de influencia, dentro del
bloque 3, según se desprende del eia, no fue informada
ni invitada a participar.
La compañía gastó 3 millones para transporte,
comida, camisetas y pagó como un día de trabajo
a cada persona que llegó a apoyar la exploración
petrolera, mientras que todas las personas del sector que
se opone al proyecto vinieron sacrificando su día sin
ningún tipo de pago, por su propia cuenta, desde lejos.
Como balance puede decirse que la compañía pagó
el baile y lo manejó a su antojo; invirtió mucho
dinero en esta audiencia. Pero todo indica que, para la gente
imparcial, que fue con deseos de oír argumentos técnicos,
el proyecto y la compañía sufrieron un rotundo
fracaso.
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