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Efectos
de derrames de petróleo en ecosistemas marinos
Ricardo
Valverde
El autor, es biólogo del Tribunal Centroamericano del
Agua.
L os hábitats marinos están hechos de complejas
relaciones entre los organismos y su ambiente físico.
Los daños sobre ese ambiente físico dañan
a más de una especie, inclusive a cadenas alimenticias
enteras. Los efectos de los derrames sobre la biota marina
dependen del nicho ocupado por ésta: poblaciones marinas,
costeras o de transición entre ambas. En mar abierto,
los peces y las ballenas pueden alejarse de los efectos tóxicos
del petróleo nadando a mayor profundidad. Aquellos
animales que viven cerca de la costa como las tortugas marinas,
delfines o focas son más sensibles al envenenamiento,
al consumir presas contaminadas. En aguas someras, el petróleo
puede dañar pastos marinos, los cuales son sitios de
anidación, abrigo y sustento de varias especies.
Arrecifes coralinos: Estos ecosistemas son importantes sitios
de alimentación de crustáceos, peces y otros
invertebrados. Adicionalmente, representan una atracción
recreativa para buceadores. El petróleo derramado representa
una seria amenaza para el coral y los organismos marinos expuestos
a sus efectos tóxicos, produciendo muerte por sofocación.
Playas arenosas, grava o guijarros: Aunque el petróleo
puede ser absorbido por la arena, grava o guijarros, son pocos
los organismos que viven permanentemente en estos hábitats,
lo cual reduce el riesgo sobre la vida animal o sobre las
cadenas alimenticias.
Playas cerradas o de refugio: El poco oleaje sobre estas playas
no estimula la dispersión natural. En estos sitios,
si no se efectúan limpiezas rápidamente, el
petróleo puede permanecer allí estancado por
años.
Zonas de intermareas: Estas son amplias zonas de marea baja
con ricas comunidades de plantas, animales y aves. El crudo
depositado se introduce en los suelos fangosos de estas zonas,
creando efectos potencialmente perjudiciales para la ecología
del área.
Marismas y salinas: Ecosistemas situados en áreas de
transición entre aguas continentales y marinas en climas
fríos y templados. Los sistemas de raíces de
la vegetación allí presentes son fácilmente
dañados por óleos, afectando a una gran variedad
de plantas, ornitofauna y mastofauna.
Manglares: Situados en regiones tropicales. Son hábitats
importantes de una gran variedad de flora y fauna. Los manglares
poseen largas raíces conocidas como “raíces
fúlcreas,” que se extienden por encima de la
superficie del agua. El cubrimiento de estas raíces
con petróleo tendría consecuencias letales sobre
el manglar y sobre la cadena alimenticia de este ecosistema.
La recuperación de los manglares podría tomar
décadas debido al crecimiento lento de los mismos (epa
1999).
Efectos sobre aves y mamíferos
Los derrames petroleros pueden afectar la ornitofauna y la
mastofauna por: contacto físico, intoxicación
o destrucción de fuentes de alimento.
Contacto físico: El pelo o las plumas que entran en
contacto con el petróleo pierden sus propiedades de
insolación lo que puede producir la muerte por hipotermia.
Las plumas especializadas para el vuelo y para flotar pierden
sus propiedades al entrar en contacto con el petróleo.
Con esto las aves corren el peligro de ahogarse.
Intoxicación: Los vapores de los crudos pueden producir
daños en el sistema nervioso, hígado y pulmones.
El riesgo de ingerir petróleo puede reducir la capacidad
del animal de ingerir alimentos por daños en las células
del tracto intestinal. Algunos estudios han reportado problemas
reproductivos a largo plazo en animales expuestos al petróleo.
Destrucción de fuentes de alimento: Aún aquellas
especies no directamente expuestas a los derrames pueden sufrir
sus efectos. Depredadores que consumen presas contaminadas
pueden ingerir petróleo. Esta contaminación
brinda sabores y olores desagradables a peces y otras fuentes
de alimento, por lo que los depredadores no los comen, iniciando
un ciclo de hambruna en poblaciones silvestres. A veces, una
población de presas locales es destruida eliminando
la fuente alimenticia de depredadores (epa 1999)
Efectos potenciales de la exploración y explotación
petrolera sobre cetáceos de Costa Rica
Durante las prospecciones sísmicas de las exploraciones
petroleras el sonido puede afectar la comunicación
y el comportamiento de delfines y ballenas (Rankin y Evans
1998). Por otro lado un derrame durante una explotación
petrolera podría aumentar la mortalidad de los cetáceos
directamente o de sus presas. Las tasas de mortalidad más
altas jamás reportadas en ballenas asesinas ocurrió
entre 1989 y 1990 (20%), lo cual coincide con el derrame de
petróleo de la exxon Valdez (Dahlheim 1998; Matkin
et al. 1998). Los efectos subletales del petróleo en
los cetáceos, incluyendo bajas en la reproducción
por inhalación o ingestión de aceites, se presumen
pero son difíciles de detectar (Zegesar y Miller 1998).
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