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Petróleo,
Estados Unidos, Bush y Harken
Emily
Yozell
Petróleo y Estados Unidos
La propuesta de Plan Nacional de Energía (NEP, por
sus siglas en inglés) del presidente Bush se elaboró
con un objetivo global: incrementar la oferta agregada de
energía para la nación. "Los objetivos
de esta estrategia son claros: asegurar una oferta continua
y económica accesible a los hogares, empresas e industrias
estadounidenses" (NEP, 2001). Sin un incremento sustancial
en las reservas de energía, advirtió Bush, Estados
Unidos podría enfrentar una amenaza significativa a
su seguridad nacional y a su bienestar económico. Este
plan energético implica que Estados Unidos podrá
incrementar en un 50 por ciento su consumo de petróleo
extranjero. Los analistas opinan que esto no se puede dar
sin inmiscuirse en los asuntos políticos, económicos
y militares de los países de los cuales se espera que
fluya ese petróleo. Esta injerencia puede adoptar formas
diplomáticas y financieras en la mayoría de
los casos, pero a menudo también requerirá acción
militar.
El petróleo representa un 35 por ciento del consumo
estadounidense de energía y es absolutamente indispensable
para el transporte terrestre y aéreo. Al momento actual,
Estados Unidos recibe alrededor de un 55 por ciento de sus
requisitos energéticos de fuentes extranjeras, y para
2020 se prevé que esa cifra se elevará al 62
por ciento. Estos imperativos gobernarán la política
del país hacia todas las regiones de importancia en
cuanto a suministro energético, en particular el golfo
Pérsico, la cuenca del mar Caspio, Africa y América
Latina.
Estados
Unidos obtiene ya buena parte de su abastecimiento petrolero
de América Latina –Venezuela es el tercer proveedor
de petróleo a Estados Unidos (después de Canadá
y Arabia Saudita), México es el cuarto y Colombia el
séptimo– y Washington planea depender aún
más de la región en el futuro.
Sin
embargo, los intentos estadounidenses de recibir abundantes
suministros energéticos de México y Venezuela
se encontrarán con una dificultad importante, porque
ambos países han colocado sus reservas de energía
bajo control estatal y establecido fuertes barreras legales
y constitucionales a la participación extranjera en
la producción nacional. Por lo tanto, si bien pueden
tratar de capitalizar los beneficios económicos de
un aumento de exportaciones a Estados Unidos, también
es probable que se resistan a la participación de firmas
de ese país en su industria petrolera, y a cualquier
incremento apresurado en la extracción de petróleo.
Esta resistencia provocará sin duda frustración
en los funcionarios de Washington, que andan detrás
precisamente de ese tipo de participación. Por lo tanto,
el nep llama a los secretarios de Comercio, Energía
y de Estado a cabildear con sus contrapartes latinoamericanos
para que eliminen las barreras a una creciente inversión
petrolera estadounidense. Estos esfuerzos se vuelvan asunto
de importancia en las relaciones de Estados Unidos con esto
países. Este es un punto que se incluye en las negociaciones
del Acuerdo de Libre Comercio de las Americas (alca).
Las consideraciones energéticas forman parte importante
de las relaciones especiales de Estados Unidos con Colombia.
Si bien en Estados Unidos se le conoce a Colombia sobre todo
por su papel en el tráfico ilícito de drogas,
es también un productor importante de petróleo.
Tanto Harken Energy con sus vínculos a Bush, como la
petrolera del vicepresidente Cheney, Haliburton (ver nota
aparte), tienen intereses en Colombia. Sin embargo, los intentos
de incrementar la producción petrolera colombiana se
han visto entorpecidos por constantes ataques a instalaciones
y ductos petroleros cometidos por grupos guerrilleros. Con
el argumento de que esos grupos brindan protección
a los traficantes de drogas, Estados Unidos, dentro del Plan
Colombia, asesora a la policía y al ejército
de ese país en sus esfuerzos por suprimir a las guerrillas.
Los funcionarios de la administración de Washington
sin duda creen que una reducción sustancial de la actividad
guerrillera permitirá un eventual incremento en la
producción de crudo.
La caída de la producción de petróleo
a nivel global se producirá muy probablemente dentro
de menos de 20 años. Los países todavía
dependientes del petróleo quedarán atrapados
en un combate geopolítico feroz para asegurar su acceso
a los yacimientos. Dentro de este marco, numerosas empresas
petroleras estadounidenses estan penetrando todo el hemisferio.
Bush y Harken
La empresa tejana Harken Energy tuvo un directivo y accionista
de nombre George W. Bush, expresidente de la empresa petrolera
Spectrum 7 adquirida por Harken en 1986. En 1989 y 1990, Harken
y Geroge W. Bush fueron investigados por el por el Securities
Exchange Comisión (sec) por irregularidades contables
por muchos millones de dólares y tráfico de
influencias.
Aún en 2002, las actividades del Presidente Bush en
cuanto a la venta de sus acciones en Harken, valoradas en
casi un millón de dólares (a $4 por acción
que semanas después cayó a $1 por acción)
y otras practicas indebidas como tráfico de influencias
se estaban investigando. Cuando los escándolos de los
directivos de Enron y WorldCom salieron a la luz pública,
el presidente Bush presentó ciertas reformas que exigirán
a los directivos reportar al sec sus ventas, cosa que el mismo
Bush no hizo cuando vendió las acciones de Harken.
Tan recientemente como el 30 de octubre del 2002, la portada
del periódico Boston Globe reportó sobre las
pérdidas de $50 millones sufridas por la fundación
de la Universidad de Harvard por haber adquirido acciones
de Harken, la pequeña empresa petrolera de la familia
Bush, (además de las acciones de Exxon). Arriesgaron
en Harken un 1 por ciento de la totalidad de sus fondos como
favor político a la familia Bush. Harvard sacó
a Harken de apuros varias veces e invertió millones
de dólares entre 1989 y 1991, mientras George Bush
padre era presidente y su hijo directivo. Más tarde
Harvard y Harken crearon la sociedad Andarko para separar
las inversiones de Harken en perforaciones petroleras de sus
otras actividades que producían grandes pérdidas.
En 1991, la fundación de Harvard sufrió las
perdidas más grandes en su historia y $92 millones
eran de sus inversiones petroleras. Hasta el día de
hoy se investigan posibles violaciones a la ley relacionadas
con manejo de fondos de Haken y Bush.
En 2001, Harken crea una nueva subsidiaria, Global Energy
Development Ltd., (www.globalenergyltd.com), controlada exclusivamente
por Harken para manejar sus inversiones fuera de los EEUU,
en Colombia, Panamá, Peru, Costa Rica y el medio oriente.
Esta nueva maniobra de los directivos tiene la intención
de liberar de responsabilidad a Harken Energy de los riesgos
implícitos en sus inversiones latinoamericanos. Además,
Harken/Global está buscando expandir sus concesiones
para dominar el Caribe centroamericano con licitaciones actuales
en Nicaragua y concesiones en Costa Rica y Panamá.
En
Costa Rica, a pesar de tener rechazado su estudio de impacto
ambiental para abrir un pozo frente a Limón, Harken
insiste en, o ser indemnizado por un 1% de sus proyectadas
pérdidas –$74 millones– o, seguir adelante
con su proyecto de desarrollar el Caribe como un enclave petrolero.
Harken presiona al minae y setena y está a la espera
de recibir un nuevo eia para iniciar una vez mas todo el proceso
bajo el mando del nuevo Secretario General, Eduardo Madrigal
(cuarto en ocupar esta plaza desde que Harken tramita sus
estudios ante esta entidad) y bajo el nuevo Reglamento sobre
el sistema de evaluar los eia.
El grupo adela segue vigilando e incidiendo en el proceso
para continuar defendiendo los intereses de las comunidades
locales de promover un modelo de desarrollo sin actividades
petroleras.
Fraude
desde el gobierno de E.E.U.U.
Larry Klayman, fundador de Judicial Watch, ha demandado al
vicepresidente de ee.uu., Dick Cheney, por falsear, mediante
prácticas contables fraudulentas, el valor de las acciones
de la petrolera Halliburton. Dick Cheney fue presidente de
dicha empresa de 1995 al 2000. Durante ese período
las ganancias de Halliburton se “exageraron” en
445 millones de dólares, esto perjudicó a todos
los accionistas de la empresa, quienes jamás fueron
informados de las diferentes prácticas contables que
Halliburton estaba llevando a cabo.
Durante estos días está en proceso la demanda
presentada contra Arthur Andersen por obstrucción a
la justicia en el caso del gigante energético Enron.
También saltó el escándalo al ser sometida
la empresa Qwest (comunicaciones) a una investigación
criminal por parte del Departamento de Justicia.
Mientras el gobierno Bush promete un endurecimiento de las
leyes contra la corrupción empresarial, intenta esconder
sus escándalos. Hasta los más importantes demócratas
declaran que sus reformas producen “mucho ruido y pocas
nueces” ya que no garantizan protección alguna
ni para los trabajadores ni para los inversores. Judicial
Watch, por su parte, insiste en que no se puede confiar ni
en el gobierno ni en la SEC (Comisión de Valores de
Estados Unidos), ya que ésta última presentó,
a su vez, una demanda contra Halliburton pero sin concretar
los cargos. La Casa Blanca considera carente de fundamentos
la demanda presentada contra Cheney por Larry Klayman.
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