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Presentación
“¡Victoria!”
es lo primero que la persona común y corriente, pero
informada, piensa del proceso antipetrolero en Costa Rica.
Y de alguna manera es cierto: hemos tenido muchas victorias
durante más de dos años de campaña y
la más contundente la vivimos en febrero del 2002 con
el rechazo del estudio de impacto ambiental de Harken.
A pesar de ello, los intereses petroleros siguen amenazando
nuestro territorio. No sólo por el laberinto de recursos,
apelaciones y otras artimañas legales que Harken pretende
o podría aplicar, sino también por la amenaza
que recae, ahora, en la Zona Norte con la empresa Mallon Oil.
Asimismo, mientras la Ley de Hidrocarburos no sea derogada,
continuará vigente la amenaza. Esta ley es un producto
directo de los programas de ajuste estructural de los años
noventa. Igualmente, mientras en el mundo queden necios (aunque
ya agonizantes) defensores del petróleo encontraremos
amenazas a nuestra vida en armonía con la naturaleza.
“Costa Rica ya eligió”; eligió la
defensa de lo eterno. Eligió el único camino
viable: el desarrollo de la mano con la naturaleza, el eco-turismo
y la produccion o uso sostenible de sus recursos.
Este
segundo número pretende complementar a la primera entrega
publicada en setiembre del 2001 con el fin de actualizar la
información sobre la campaña antipetrolera en
Costa Rica. Con la intención de contribuir con más
elementos que fomenten el debate y análisis sobre un
modelo de desarrollo conveniente para el país, tomando
en cuenta nuestros valiosos recursos naturales, y defendiendo
el patrimonio ecológico, cultural y social de Costa
Rica, este segundo número pretende ser informativo
y educativo. Se plantea una sección llamada “participación”
donde se da cuenta de la manera en que la gente puede incidir
sobre ciertas políticas públicas (cartas, acciones,
recursos legales, etc). Creemos que uno de los legados de
esta campaña antipetrolera debe ser dejar una rica
experiencia para la historia del país y que otros grupos,
en quizas ortas circunstancias, se apropien de esta experiencia
que aquí trasmitimos. Esperamos que no haya necesidad
de un próximo ejemplar sobre este tema, que quede bien
claro: ¡Costa Rica libre de explotaciones petroleras!
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