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Riquezas
marino-costeras del
Caribe
Sur de Costa Rica
MSc.
Ana C. Fonseca E.
Bióloga
marina, especialista en Ecología de Arrecifes
Coralinos. Presidente de Mundo Arrecife (Asociación
Protectora de Arrecifes Coralinos)
Arrecifes
coralinos
Los arrecifes coralinos son estructuras de carbonato
de calcio construidas principalmente por corales. Imagínese
animales del tamaño de un borrador de un lápiz
que pueden moldear algunas de las estructuras más
grandes y duras que existen sobre la tierra a partir
de sol y agua de mar. Estos diminutos constructores,
depositando pequeñas casitas sobre casitas de
carbonato de calcio, mantienen su posición en
las capas someras e iluminadas del océano, empujando
sus ciudades hacia el sol conforme el fondo del mar
se hunde abajo de ellos. Otros organismos como algas
calcáreas crecen entre los corales ayudando a
cementar sus casitas, unas con otras. Ningún
otro ser viviente, incluído el ser humano, ha
podido superar en tamaño estas construcciones.
Distribuídas
dentro de los tejidos de los corales formadores de arrecifes,
y vitales para su existencia, se encuentran un grupo
de algas unicelulares, o zooxantelas, que convierten
la luz del sol en energía para los corales. Estas
algas se pueden encontrar en concentraciones de 1 a
3 millones de zooxantelas por cada cm2 de tejido coralino.
En el punto al final de esta oración cabrían
8 500 zooxantelas. Estas pequeñísimas
algas simbióticas le emparten ricos colores naranjas,
rojos, morados, verdes y amarillos a los corales, y
aparentemente impulsan a los corales para que construyan
sus apartamentos calcáreos más rápidamente.
Como las ciudades antiguas Grecia y Roma los arrecifes
son construídos sobre las ruinas de sus antecesores.
Arrecifes
coralinos de la Costa Caribe sur de Costa Rica
La costa Caribe sur tiene unos 216 km de largo y se
distingue por poseer los arrecifes coralinos más
diversos, más productivos y mejor desarrollados
de Costa Rica. En esta costa se encuentran dos de las
únicas cuatro áreas protegidas marinas
de Costa Rica: 1. El Parque Nacional Cahuita, que protege
el arrecife más grande desde 1970, y fue valorado
en 1996 en 1,432.520 dólares; y 2. El Refugio
de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo que protege el
arrecife más diverso desde 1985. Estas áreas
protegidas funcionan como refugios y semilleros de especies
que luego pueden recolonizar otras áreas donde
la explotación está reduciendo el recurso.
Además internacionalmente, estos arrecifes actúan
como puentes entre los arrecifes de cayos Misquitos
en Nicaragua y Bocas del Toro en Panamá, por
lo que son un eslabón importante en el corredor
biológico marino del sur del Caribe. Eso sí,
para que un corredor biológico funcione los arrecifes-eslabones
deben estar en buen estado, y garantizar el transporte
por corrientes de larvas y adultos entre un área
y otra y la recuperación de áreas afectadas
por diferentes fenómenos.
Nuestra costa Caribe sur tiene aproximadamente 10 km2
de arrecifes modernos sobreyaciendo arrecifes fósiles
y distribuidos en tres sistemas de la siguiente forma:
1. Moín a Puerto Limón incluyendo la Isla
Uvita: 1.8 km2; 2. Cahuita: 2.4 km2; 3. Puerto Viejo
a Punta Mona: 5.7 km2. Se han distinguido cuatro tipos
de arrecifes: 1. Arrecifes marginales, son los principales;
2. Arrecifes de plataforma; 3. Arrecifes de parche someros;
y 4. Bancos carbonatados profundos. Estos arrecifes
están compuestos principalmente por colonias
de coral estrella (Siderastrea spp.), coral cerebro
(Diploria spp.), coral lechuga (Agaricia spp), coral
en forma de dedos (Porites spp.) coral cuerno de alce
(Acropora spp.), coral de fuego (Millepora spp.), corales
suaves como abanicos (Gorgonia spp.), plumeros ( Pseudopterogorgia
spp.) y candelabros (Eunicea spp.), y gran diversidad
de otros animales invertebrados (e.g. langostas Panulirus
spp.) y algas (e.g alga calcárea Halimeda spp.).
Estos arrecifes han sido estudiado por diferentes investigadores
desde 1930, pero más sistemáticamente
a partir de 1970, y el mayor exponente ha sido el Dr.
Jorge Cortés, del Centro de Investigación
en Ciencias del Mar y Limonología (CIMAR), sin
embargo hacen falta muchos estudios.
Los arrecifes de nuestra costa Caribe se han visto afectados
por desastres naturales como el blanqueamiento por aumentos
de la temperatura del agua (Fenómeno del Niño),
terremotos (e.g. Terremoto de Limón de 1991),
enfermedades dispersas por todo el Caribe, mortalidad
masiva de los erizos de espinas largas (Diadema), y
por actividades humanas sin regulación como la
pesca, el turismo, la colecta indiscriminada de organismos
marinos, las aguas residuales, la basura, los contaminantes
y los sedimentos terrestres. Las áreas protegidas
reducen en gran parte la presión de pesca y extracción
de otros organismos marinos en ciertas partes del sistema
arrecifal pero no protege a ningún arrecife contra
el problema de la sedimentación y contaminación
que es provocada fuera del área protegida y acarreada
por corrientes marinas. La principal causante de la
sedimentación es la deforestación de nuestros
bosques tropicales a lo largo de ríos y costas
que desprotege los suelos. El sedimento lodoso es lavado
por las fuertes lluvias propias de la región
Caribe a lo largo de casi todo el año y cae por
aguas de escorrentías a los ríos y al
mar donde son arrastrados por corrientes marinas afectando
todos los recursos acuáticos. La sedimentación
se ha convertido en el mayor problema de nuestros recursos
acuáticos y sería pertinente declararla
una emergencia nacional.
Los
arrecifes coralinos han sido muy resistentes a través
del tiempo geológico pero nunca como ahora habían
actuado simultáneamente presiones naturales y
antropogénicas tan fuertes y crónicas
que no le conceden ni un minuto al arrecife para recuperarse.
Ahora más que nunca es necesario actuar para
reducir o eliminar las principales causas de estrés
sobre nuestros arrecifes coralinos (e.g. regeneración
o reforestación de franjas de 15 m a lo largo
de los ríos) y no permitir el desarrollo de nuevas
fuentes peligrosas (e.g. explotación petrolera)
antes de que el proceso de destrucción sea irreversible.
Playas arenosas
Las playas arenosas de nuestra costa Caribe son reconocidas
mundialmente por la diversidad de tonalidades desde
blanco hasta negro pasando por tonos dorados. Estas
playas además de ser muy codiciadas por los turistas
refugian a miles de invertebrados que viven enterrados
en la arena y representan sitios de anidación
de tortugas marinas. Hay que destacar que las playas
bañadas por las aguas más tranquilas como
piscinas, sin olas que asusten a nuestros hijos, son
precisamente aquellas que se encuentran detrás
de las crestas de los arrecifes coralinos marginales
donde rompen las olas antes de llegar a la playa.
Pastos
marinos
Los pastos marinos son un grupo de plantas marinas diferentes
a las algas, ya que tienen raíces verdaderas,
tallos, hojas con tejidos especiales para el trasnporte
de nutrientes (como la mayoría de plantas terrestres)
y flores diminutas que formarán semillas espinosas.
Las algas carecen de estas estructuras especializadas
y tienen formas de reproducción distintas. Estas
plantas se encuentran limitadas a las zonas iluminadas
poco profundas (menos de 30 m) cerca de la costa y forman
comunidades grandes que dominan amplias extensiones
del fondo del mar, siendo estas más abundantes
en las zonas protegidas de los arrecifes. Su productividad
primaria es muy importante, producen gran cantidad de
oxígeno y son el equivalente a los bosques en
la tierra.
En nuestra costa Caribe se encuentran extensos lechos
de pastos marinos dominados por el zacate de tortuga
(Thalassia testudinum) y el zacate de manatí
(Syringodium filiforme).
Manglar
de Gandoca
Los manglares son un tipo de bosque tropical situados
en la zona costera entre mareas, alrededor de bahías
por ejemplo, en fondos lodosos y someros. La vegetación
está adaptada a sustratos móviles, salinos
y expuestos a inundaciones periódicas. Los manglares
también son sistemas muy productivos.
Un ejemplo de adaptación de los árboles
a la vida del manglar es la existencia de glándulas
que liberan el exceso de sal, estructuras que salen
de las raíces y toman el oxígeno del aire
debido a que el sustrato lodoso tiene poco oxígeno,
y liberación de semillas ya germinadas con formas
alargadas para poder clavarse en el sustrato.
En el Caribe se encuentran cinco especies de mangle:
Rhizophora mangle (Mangle rojo), Conocarpus recta (Mangle
negro), Avicennia germinalis (Palo de sal), Pelliciera
rhizophora (Mangle piñuela) y Laguncularia racemosa
(Mangle blanco).
El manglar de Gandoca es el manglar más extenso
y menos alterado de nuestra costa Caribe sur, y su área
se ha triplicado en los último veinticuatro años,
desde 4,1 ha en 1976 hasta 12,5 ha en 2000. En el manglar
existe un claro dominio del mangle rojo (Rhizophora
mangle), y asociados a las raíces de estos árboles
se encuentran ermitaños, algas, esponjas y ascidias
típicas de manglares, así como gran diversidad
de cangrejos y moluscos. Además, se ha encontrado
el único banco natural de ostión de mangle
(Crassostrea rhizophorae) del Caribe de Costa Rica.
El manglar de Gandoca es el único manglar de
Costa Rica, junto con el manglar del Parque Nacional
Corcovado, donde se han preservado algunas zonas continuas
de bosque y manglar.
Este manglar se desarrolla alrededor de la Laguna Gandoca,
la laguna costera más extensa de la parte sur
de la costa Caribe de Costa Rica. La laguna es uno de
los principales criaderos de sábalo (Megalops
atlanticus) de Costa Rica y los juveniles del sábalo
se consideran raros o ausentes en la costa Caribe de
América Central. La laguna está también
habitada por manatíes (Trichechus manatus), una
especie en grave peligro de extinción, y gran
diversidad de peces de agua dulce.
Interacción
de arrecifes con pastos marinos y manglares
Los arrecifes dependen completamente de sus alrededores,
lo cual incluye, el agua que los rodea, la atmósfera,
la tierra, los pastos marinos, los manglares, los bosques
y los ríos. Todos estos ecosistemas a su vez
dependen directa o indirectamente de los arrecifes.
El arrecife actúa como un rompeolas natural,
permitiendo el establecimiento y conservación
de playas, pastos marinos y manglares. Los fragmentos
de los arrecifes son los principales componentes de
las playas. El arrecife es exportador de gran cantidad
de nutrientes hacia otros sistemas, por la movilidad
de los organismos que ingresan al arrecife a alimentarse
y luego se retiran defecando en el trayecto. Las corrientes
ayudan al transporte de organismos y elementos del arrecife
hacia otros ambientes y a la inversa, hacia el arrecife.
Los
manglares, por su lado, son criaderos de peces e invertebrados,
sus raíces atrapan el sedimento por aguas de
escorrentía y evitan que corra sobre el arrecife;
también, sus hojas al caer al mar y descomponerse
son fuentes de nutrientes para los organismos de los
pastos marinos.
Los
tallos de los pastos marinos reducen las corrientes
y las raíces amarran los sedimentos garantizando
la claridad de las lagunas donde se encuentran. Las
crías de una alta diversidad de peces e invertebrados
de arrecife (e.g. langostas) se refugian en zonas de
pastos marinos poco profundas. Además, muchos
adultos que se refugian en el arrecife utilizan los
pastos marinos para alimentarse (e.g. pez serránido
). Los fragmentos de pastos marinos y mangles descompuestos
alimentan a organismos microscópicos (plancton)
de los cuales se alimenta el coral.
Debido a que los arrecifes de coral dependen tanto de
sus alrededores, los cambios en ambientes cercanos también
afectan al arrecife. Como el arrecife es un sistema
vivo, daños a una parte del arrecife afecta al
resto. Por esta razón los arrecifes de coral
son muy vulnerables a cualquier disturbio. Debido a
que los corales que forman los arrecifes crecen tan
lento el daño no se repara tan rápido.
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