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Texto
escrito para el informe ESTADO DE LA NACIÓN 2001
(publicado 2002)
Concesiones
petroleras en el Caribe: resaltando la importancia histórica
de la participación y incidencia ciudadana
Antecedentes
Desde 1998, el gobierno de Costa Rica dio en concesión
5600 kms 2 a una compañía petrolera estadounidense,
para que desarrollara actividades de exploración
petrolera. En noviembre del 1999, iniciaron estas actividades
en su primera etapa de reflexión sísmica
marina. Casi al mismo tiempo inició una campaña
de parte de las comunidades del Caribe y de organizaciones
ambientalistas, para impedir la instalación de
la industria petrolera en el país. Para el 2001,
ya había pasado más de un año,
por lo que este fue un año clave en el desarrollo
del proceso.
Reseña del 2001
Para principios del año 2001 se dieron dos importantes
resoluciones sobre las concesiones petroleras en el
país.
La primera, de la Defensoría de los Habitantes
(OFICIO N°00827-2001-DHR), señalaba la incapacidad
técnica de SETENA para monitorear actividades
de la envergadura del proyecto petrolero, así
como la contradicción en políticas estatales,
por un lado de protección y por otro de concesión
petrolera del Caribe. Hacía énfasis en
la importancia de Costa Rica como sitio de anidamiento
de cuatro especies de tortugas marinas en peligro de
extinción. También enfatizó el
importante papel de los gobiernos locales municipales
en fomentar la participación activa de los habitantes,
en especial los indígenas de la zona, recomendando,
“colaborar en los procesos de información
a la población, promoviendo y divulgando la información
técnica y general que le sea remitida con el
fin de hacer efectivo el derecho de participación
ciudadano”
La
segunda resolución es el primer fallo emitido
por SETENA respecto al permiso para perforar e instalar
la plataforma petrolera marina a 9 km de Moín.
Solicitaba a la compañía Harken Costa
Rica Holdings, LLC un anexo para aclarar ciertos aspectos
legales y técnicos no cubiertos por el Estudio
(Res. No. 0029-2001-SETENA). El EIA, presentado ante
SETENA desde julio 2000, fue sometido a extensos comentarios
y revisión de expertos nacionales y extranjeros
con valiosos aportes al expediente administrativa. Dos
expertos mejicanos con experiencia reconocida en proyectos
de prevención y mitigación ambiental de
las actividades petroleras en Méjico, desarrollaron
una consultoría técnica detallada sobre
el estudio auspiciada por el UICN-ORMA. Expertos en
pesca y biodiversidad marina-costera del caribe también
aportaron sus criterios técnicos.
Posteriormente la compañía presentó
el Adendum y los expertos independientes le dieron seguimiento,
sometiendo a consideración de SETENA numerosos
documentos adicionales. De nuevo, UICN y IFAW apoyaron
una consultoría de los expertos mejicanos, quienes
publicaron un segundo documento técnico elaborado
en gran detalle (Revisión Técnica Especializada
de la Respuesta de Harken Costa Rica Holding, LLC, a
la Secretario Técnica Nacional Ambiental SETENA.
Estudio de Impacto Ambiental Fase II Ubicación
de una Plataforma de Perforación Exploratoria,
región de la Plataforma del Caribe de Costa Rica,
Provincia de Limón, Costa Rica), y particapron
en una audiencia especial con la Comisón Plena
de SETENA para evacuar consultas específicas.
Hubieron valiosos aportes criticando el Adendum de numerosos
científicos de ongs internacionales (como ej
Caribbean Conservation Corps y otros). Por su parte
la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias
Sociales de la UNA presentó un estudio preliminar
costo-beneficio de las actividades petroleras en el
Caribe, tomando en cuenta otras actividades productivas
que ya existen en la región atlántica.
Estos documentos coincidieron en que no se podía
reducir la perforación petrolera a sus impactos
en los 500 mts2 alrededor de la plataforma, y que se
debían incluir en la evaluación los aspectos
ambientales y económicos no solo de la ciudad
de Limón , sino también del Caribe Sur
costarricense hasta la frontera con Panamá.
Por otro lado, fue un año lleno de movilizaciones
sobre el tema. El 1 de mayo se celebró el Día
de los Trabajadores en Limón, donde no se había
celebrado localmente desde 1996. Se manifestaron tanto
organizaciones de la FETRAL, como los pescadores y el
sector ecoturístico, haciendo especial énfasis
en las consecuencias económicas, sociales y ambientales
de la actividad petrolera.
La Municipalidad de Limón convocó a Audiencias
Públicas tanto a la compañía Harken
como Accion de Lucha Antipetrolera, ADELA, (agrupación
de mas de 100 organizaciones opositoras al proyecto),
con el objetivo de generar un debate amplio entre distintos
sectores de Limón.
La Diócesis de Limón abrió también
el debate auspiciando un encuentro con ambas partes.
Luego de una serie de consultas y reflexiones, la Diócesis
emitió una Carta Pastoral sobre la Tierra, en
la que se declara en contra de la expansión de
los proyectos hidroeléctricos y petroleros en
la Provincia de Limón.
En
setiembre la SETENA realizó la Audiencia Pública
en Limón, para escuchar criterios de la sociedad
civil de la región. A pesar de ser realizado
dentro de las instalaciones de RECOPE lejos del centro
de Lomón, acudieron muchas representantes comunales,
así como científicos expertos sobre los
recursos del caribe, el sector ecoturístico,
la iglesia católica, la Defensoría de
los Habitantes, y distintos gremios de trabajadores.
Para entonces, se habían hecho parte del expediente
cientos de organizaciones y personas, la mayoría
de las cuales participaron directamente o cedieron su
espacio a otros sectores o grupos.
La Municipalidad de Talamanca solicitó varias
veces ante SETENA su derecho de Audiencia Pública
en su cantón, considerando que las consecuencias
de estas actividades afectarían las costas del
Caribe Sur aunque la perforación se realizara
en Moín. La Audiencia nunca se dio, por lo que
la Municipalidad interpuso denuncias legales demandando
su derecho de participación. A pesar de que no
se realizara la Audiencia Pública ante SETENA,
el Concejo Municipal, después de una audiencia
publica coordinado con ACLAC-MINAE y los grupos locales,
declaró unanimamente a Talamanca “libre
de exploración y explotación petrolera”
en abril del año 2002. (Sesión Extraordinaria
#97 del 12 04 02).
Durante la campaña electoral las concesiones
petroleras fueron tema de debate. Los tres principales
candidatos presidenciales se manifestaron contra las
concesiones petroleras. Incluso, a solicitud de las
organizaciones ambientales, durante la política
de la segunda ronda electoral, el entonces diputado,
Abel Pacheco, presentó un proyecto de ley que
busca declarar a Costa Rica libre de exploración
y explotación petrolera. El texto del proyecto
es sencillo y consta de dos artículos. Dice:
"Deróguese la Ley de hidrocarburos, número
7399 del 3 de mayo de 1994".
Se presento una petición al Secretario General
de la Convención RAMSAR sobre humedales de importancia
internacional que alegaba el riesgo de varios sitios
Ramsar en el país frente las exploraciones petroleras.
Esto provocó que la Comisión Nacional
de Sitios Ramsar realizara un esudio y informe con la
Ministra de Ambiente ante la Convención Ramsa.
Este proceso se convirtió en fuente de cuestionamientos
internacionales al Ministerio del Ambiente por su política
contradictoria.
Hacia finales de año 2001 y principios del 2002,
las organizaciones estudiantiles, ambientales y de las
comunidades del Caribe, se movilizaron hacia MINAE y
SETENA para reiterar su oposición al proyecto
petrolero. Estos sectores también participaron
con otros buses de limonenses de sectores populares
para denunciar las concesiones petroleras en la Marcha
Nacional, realizada en enero del 2002.
Con base en una revisión de la actual Ley de
Hidrocarburos y un voto del 1993 en el que se consultó
el proyecto de ley de hidrocarburos, se presentó
el 21 de diciembre del 2001, una acción de inconstitucionalidad
contra el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos.
Al respecto, la Sala Constitucional el 7 de febrero
del 2002 acogió con lugar la acción de
inconstitucionalidad de este artículo 41, la
parte dispositiva de este voto indica que: “...Esta
sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos
a la fecha de vigencia de la norma anulada, sin perjuicio
de derechos adquiridos de buena fe.” De esta forma,
aún está por definirse el carácter
legítimo de los contratos firmados bajo esta
ley.
Al
lado de esto, el 21 de diciembre del 2001 la Sala constitucional
declara con lugar un segundo recurso de amparo por haber
omitido el MINAE y la SETENA su deber de garantizar
el derecho a un ambiente sano y ecológicamente
equilibrado, contenido en el artículo 50 de la
Constitución Política. Principalmente
se alegó que con la concesión otorgada
por MINAE y la aprobación del primer EIA se estaba
violando la aplicación de tratados internacionales
como el Convenio sobre la Diversidad Biológica,
la Convención sobre el Comercio Internacional
de Especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES),
la Convención sobre Humedales Internacionales
como hábitat de aves acuáticas (Convencion
de Ramsar), el Convenio para la protección y
el desarrollo del Medio Marino de la región del
Gran Caribe, la Convención de la Organización
de Naciones Unidas sobre el derecho del mar, y la violación
al principio precautorio contemplado en la Declaración
de principios de Río sobre ambiente y desarrollo.
El 1 de marzo del 2002, la Secretaría Técnica
Nacional Ambiental (SETENA) da a conocer el rechazo
firme al EIA presentado por Harken Costa Rica Holdings,
LLC luego de casi dos años de estudio, discusión
y análisis. Por “NO SER VIABLE AMBIENTALMENTE”
la SETENA rechaza el EIA y su anexo y ordena archivar
el expediente administrativo. En 55 considerandos, se
explican aspectos legales, técnicos y generales
del proyecto petrolero, de los posibles impactos sobre
flora y fauna marina y sobre los impactos sociales,
turísticos y económicos. Esta resolución
es categórica y señala un sinnúmero
de vicios, errores, omisiones y carencias del EIA de
Harken.
Entre los principales características de esta
experiencia, resalta la capacidad de las comunidades
del Caribe de hacerse oír por muchos medios distintos.
Entre sus estrategias de trabajo se encuentra, el acceso
a la información, la organización comunal
y movilización, los recursos legales, búsqueda
de apoyo técnico cintífico, así
como de apoyo internacional como elemento de presión
hacia el gobierno. Las organizaciones que se opusieron
al proyecto petrolero siempre plantearon el derecho
de las comunidades a definir su propia agenda de desarrollo
y que esta sea respetada. En este caso estaban enfrentadas
dos actividades económicas no compatibles una
con la otra.
Se
fortaleció en este proceso el mecanismo de la
participación popular a través de audiencias
públicas y privadas ante SETENA, las municipalidades,
y la participación activa en los expedientes
administrativos. La oportunidad que se abrió
en SETENA, fundamentada en aspectos técnicos,
pero también de Política Ambiental, es
un hecho sin precedentes. A través de este hecho,
se han fortalecido los mecanismos de monitoreo ambiental
con los que cuenta el Estado para definir la viabilidad
de los proyectos de desarrollo.
La
importancia de este fallo radica en que se dio a pesar
de las fuertes presiones políticas de algunos
sectores, especialmente desde el Poder Ejecutivo. En
su resolución, SETENA señala que “Costa
Rica debe buscar un modelo de desarrollo que contemple
las necesidades humanas actuales, sin comprometer las
oportunidades de las generaciones venideras.”
y que una actividad como la que se ha evaluado “contrasta
con la imagen de Costa Rica como líder en el
tema de la conservación de los recursos naturales
y más específicamente como promotor de
actividades como la del Corredor Biológico Mesoamericano,
que podría verse seriamente afectada.”
El
presidente electo Dr. Abel Pacheco en las palabras de
su discurso inaugural el 8 de mayo dijo : “...
antes de convertirnos en un enclave petrolero, antes
de convertirnos en tierra de minería a cielo
abierto, me propongo impulsar un esfuerzo sostenido
para convertir a Costa Rica en una potencia ecológica,
el verdadero petróleo y el verdadero oro del
futuro lo serán el agua y el oxigeno; lo serán
nuestros mantos acuíferos y nuestros bosques,
vamos a crear el marco jurídico para que las
áreas deforestadas sean reforestadas con especies
nativas y para dejar claro que no seremos un enclave
petrolero o un territorio de minería a cielo
abierto”. El desafío más grande
que enfrenta la presente administración en esta
materia es el de conseguir apoyo político de
grandes naciones para sostener el compromiso de no desarrollar
la industria petrolera. En este sentido, tendrán
que ponerse en la balanza cierto tipo de inversiones
que son intensivas en la extracción de los recursos,
frente a otras que incluyen la conservación del
patrimonio natural como requisito para desarrollarse.
En este momento el Poder Ejecutivo estudia la forma
de que el país pueda salir del contrato con Harken
y cancelar la concesión en la zona norte propiedad
de Mallon Oil Company. El gobierno parece estar muy
interesado en llegar a un acuerdo viable para ambas
partes que permita dejar cerrado este capítulo.
Permanece el desafío de desarrollar un modelo
energético sustentable, basado en energías
limpias que no sacrifiquen el bienestar de las comunidades.
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